Ejecutar la política financiera, fiscal y administrativa de la administración pública estatal, evaluando y vigilando el ejercicio del gasto dentro de una óptima estructura financiera basada en normas y políticas que aseguren el buen ejercicio del gasto público, así como recaudar y gestionar ingresos manteniendo un constante crecimiento y actualizando permanentemente el padrón de contribuyentes, además de gestionar estímulos, programas y participaciones federales, dando con esto solvencia financiera a la función pública.